Modernismo, hacia la cultura del diseño

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Des del 12/11/2020 al 28/02/2025 exposición semi-permanente en el Museo del Diseño

Comisariado Pilar Vélez y Mireia Freixa

El Museu del Disseny de Barcelona presenta des de noviembre de 2020 una nueva exposición, comisariada por Mireia Freixa y Pilar Vélez, miembras del Patronat de la Fundació Lluís Domènech i Montaner.

El Museo del Diseño muestra una reinterpretación del Modernismo, visto desde la perspectiva de la «cultura del diseño», considerando este periodo como un cruce básico hacia la configuración del diseño contemporáneo. El concepto «cultura del diseño» implica buscar la interrelación de todos los elementos que se configuran en la aparición del fenómeno diseño: la ideación, la producción, la comercialización y el propio consumo e incluso el desuso y su posterior recuperación, y desde esta perspectiva se ha planteado el discurso expositivo.

La exposición tiene una disposición temática y no únicamente cronológica y se dispone en diversos ámbitos. En primer lugar, se explican las diferentes corrientes estéticas dentro de la cronología del Modernismo, para pasar a presentar el desarrollo de las conocidas como «industrias de arte» y todo el entramado de exposiciones y empresas que las hicieron viables, al tiempo que se plantea la dialéctica entre industria y artesanado que, en Cataluña convivieron, a diferencia del resto de países europeos. A continuación se trata de forma detallada las diferentes artes aplicadas como grandes protagonistas del Modernismo, para terminar en la descripción del hogar burgués, como espacio primordial de consumo.

Una segunda parte está destinada a plantear las conexiones entre el Modernismo y los movimientos que vinieron después, el Noucentisme, el Art Deco y el racionalismo precisando los contenidos que tienen en común – el interés por el producto artesano, por la belleza de las artes aplicadas, el placer por la obra bien hecho- a pesar de la evidente discrepancia estética. Como punto final se trata de la recuperación de Gaudí y el Modernismo y la inclusión de piezas de este estilo entre los clásicos del diseño. Dentro de este discurso, la personalidad de Domènech i Montaner, ha estado presente tanto desde su vertiente de arquitecto y gran coordinador de algunos de los conjuntos interiores más importantes del Modernismo, como desde el punto de vista del proyectista y diseñador. Se dan a conocer, algunos por primera vez, varios objetos procedentes de la Casa Lleó Morera. En primer lugar, un gran banco escaño de gusto medievalizante del distribuidor, atribuido a los talleres de Gaspar Homar; del gran salón se muestran dos ángeles de cobre que estaban dispuestos sobre la chimenea de la sala principal, dibujantes por Josep Pey y elaborados por Joan Carreras y Farré y, finalmente, Pey es también el artífice de los proyectos, hasta ahora inéditos, para las marqueterías del mobiliario, actualmente conservados en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y de unas réplicas de pequeñas cabezas de porcelana esmaltada, elaboradas en la Fábrica de Porcelanas y Gres de Arte de Barcelona. Estos ejemplos, siempre acompañados de fotografías de época del interior de la Casa Lleó Morera para mostrar la magnificencia del proyecto de Domènech. Otro importante edificio de Domènech es el Palau de la Música Catalana, se muestran tres piezas con un diseño que, con todo a probabilidad es del mismo arquitecto, un aplique de luz, producido por Juncosa y Terrida; uno de los balaustres de la sala de conciertos en los que además de esta empresa intervienen, Vidriería Barcelonesa de Juan Vilella, A. Farrés y Cia., José Oriols y Pons en la cerámica y Domingo Pascual en el trabajo de hierro; y una de las flores de trencadís producida en los talleres de Mario Maragliano. La vertiente de Domènech como proyectista está representada por un fragmento de un zócalo cerámico elaborado por Hijo de Jaime Pujol y Bausis de Esplugues de Llobregat, las trepas para la construcción del pavimento conocido como El lagarto y la flor de Pavimentos artísticos Escolfet y Cia. (1900) que van acompañados de la reproducción del catálogo desde el que se difundió. Y, por último, algunos de los espléndidos diseños hechos para las cubiertas de los libros de la editorial Montaner y Simón, en la que Domènech tuvo un papel tan significativo.

En síntesis, a partir de los fondos propios del Museo del Diseño, que proceden tanto de las adquisiciones a las exposiciones de industrias artísticas del siglo XIX, hasta otros muy recientes, así como de donaciones como la de Magdala Pey Casanovas y Escofet 1886 SA., se ha hecho un esfuerzo para introducir la obra de Domènech en todo el entramado que justifica la potencia del diseño en Cataluña, al tiempo que se han incrementado las colecciones públicas de la ciudad de Barcelona, ​​objetivo clave del Museo. Asimismo, se ha ofrecido una nueva mirada de la obra de protagonistas tan destacados como Domènech, desde la óptica de la cultura del diseño, más allá de la visión tradicional del Modernismo.

Entre otros, balaustres de la sala de conciertos del Palau de la Música de Domènech i Montaner.

Fragmentos de los vitrales de la Catedral de Palma de Mallorca que hizo Gaudí con la técnica de la tricomia.

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