Instituto Pere Mata

AÑO
1897-1912

DIRECCIÓN
Carretera de l’Institut Pere Mata, Reus

PROMOTOR
Sociedad Anónima Manicomio de Reus

RESTAURACIÓN

INSTITUT PERE I MATA

En 1896 se fundó la Sociedad Anónima Manicomio de Reus, promovida por el médico Emili Briansó y que agrupó a 35 comerciantes, profesionales liberales, propietarios e industriales, para construir un hospital psiquiátrico en Reus. El proyecto del nuevo hospital se encargó a Domènech i Montaner, que debía seguir los criterios de higienismo y arquitectura hospitalaria de la época. Domènech gozaba ya de gran prestigio por sus obras ya construidas y tenía vínculos políticos con diversos miembros de la nueva sociedad. Para fijar los criterios que debía seguir el nuevo y ambicioso hospital, se creó una comisión de trabajo formada por el propio Domènech, el arquitecto municipal de Reus Pere Casellas y los prestigiosos médicos psiquiátricos barceloneses Artur Galceran Granés y Rafael Rodríguez Méndez. En 1897 se presentó el proyecto, que debía construirse en un amplio terreno de las afueras de Reus, de unas 20 hectáreas. El hospital se planteó como un conjunto de dieciocho pabellones, organizados como una pequeña ciudad ajardinada. Las obras se iniciaron en 1898, pero se fueron realizando por fases debido a dificultades económicas. Nunca se llegaron a construir todos los pabellones diseñados inicialmente, y se fueron introduciendo diversos cambios y modificaciones. La dirección de la obra correspondió en su mayor parte al hijo de Domènech i Montaner, Pere Domènech i Roura, y también se contó con la colaboración de Pere Casellas.

En el conjunto urbanístico planteado en el proyecto original, cada pabellón cumplía una función determinada o alojaba a un tipo de enfermo determinado (separados por género, categoría social o enfermedad). El gran solar se ordenaba mediante dos ejes: un gran eje longitudinal norte-sur separaba los pabellones para uno y otro sexo, mientras que el eje transversal este-oeste se abría a la puerta de entrada, delante de la cual se encontraba el pabellón de Administración. En el paseo longitudinal se ubicaba el acceso secundario, la capilla y, en el punto de intersección de ambos ejes, el edificio de Servicios Generales, con una gran torre del depósito del agua de 30 m de altura. Los pabellones debían acoger a los enfermos diferenciando no tan solo el género, sino también el nivel económico. Los espacios se distribuían, de sur a norte, para internos de primera, segunda y tercera clase, y una vez atravesado el eje transversal, para beneficencia, epilépticos, infecciosos, enfermería y un pequeño depósito de cadáveres. A pesar de que cada pabellón tenía su propia composición según sus necesidades, el proyecto presentaba una imagen de conjunto unitario gracias al uso de unos mismos materiales y acabados de construcción: basamento de piedra, muros de ladrillo visto decorados con elementos escultóricos de piedra y la aplicación de paneles cerámicos blancos y azules, así como las cubiertas a dos aguas con tejas cerámicas. La decoración se consideraba parte del tratamiento de los enfermos, dada la influencia positiva de la belleza en la psique. Los pabellones disponían de jardines privados, reservados a los enfermos de cada edificio, mientras que los espacios libres y los dos grandes paseos contaban con gran número de árboles. Rodeaba todo el hospital una cerca opaca, pero para que el enfermo no tuviera la sensación de estar encerrado este muro de cierre estaba dispuesto sobre un talud con foso, de forma que se garantizaba la seguridad del recinto pero se mantenían las vistas sobre el paisaje circundante.

Actualmente el conjunto mantiene su función original, y está gestionado por la Fundación Pere Mata, que trabaja para la asistencia a las personas afectadas por trastornos mentales, discapacidades o dependientes. Tan solo puede visitarse el pabellón de los Distinguidos, que ha sido restaurado completamente para recuperar su esplendor original.

En el punto de encuentro de los dos ejes ordenadores del proyecto se hallaba el pabellón de Servicios Generales. Inicialmente debía albergar, como su nombre indica, los servicios que requería el psiquiátrico en los cuerpos de planta baja y la gran torre del depósito del agua. Pero ya al iniciarse las obras se decidió alojar también ahí las dependencias del pabellón de Administración de forma provisional, ya que no se disponía de presupuesto suficiente para la construcción del edificio monumental previsto. Por esta razón, Domènech presentó un nuevo proyecto para este edificio, añadiendo dos plantas al cuerpo central en la zona este, para ubicar las oficinas y las viviendas. Las obras se iniciaron con la perforación de un pozo para captar agua, y se encontró el caudal suficiente a 60 m de profundidad, en un punto algo desviado respecto a lo previsto, lo que obligó a variar un poco la ubicación del edificio, porque la torre debía situarse en el eje del pozo.

La planta tiene forma de H, con dos edificios rectangulares a este y oeste y una nave transversal que los une, con la torre del depósito del agua en el centro. La zona este albergaba las actividades administrativas y residenciales. A la derecha se situaban la oficina del médico director, los servicios de hidroterapia, electroterapia, laboratorio y farmacia. A la izquierda había oficinas para los médicos consultores y la antigua capilla. En el piso superior la vivienda del médico director y del mayordomo. La fachada es monumental, con una puerta de entrada con un arco Tudor flanqueada por leones rampantes, águilas con cuerpo de felino en las esquinas y un ángel protector en la parte central sobre un gran balcón de piedra. Los paneles cerámicos de color blanco y azul repiten con diversos motivos la rosa de Reus, y muestran también otros motivos florales y representaciones simbólicas. La zona oeste, en la parte posterior, alojaba los servicios generales (cocina, lavandería, sala de calderas y despensa), con las chimeneas que se requerían y que le daban un aire industrial. Un gran depósito enterrado de 10 m de ancho actuaba como cisterna para aprovechar el agua sobrante del depósito superior de la torre. La gran torre de agua se eleva a 30 m y se ha convertido en un símbolo representativo del centro. La torre, de ladrillo visto, está coronada por el depósito, recubierto de cerámica blanca con pilastras de ladrillo y rematada con respiraderos realizados con gabletes trilobulados de piedra. La torre reposa sobre una base octogonal que, mediante un tronco de prisma, se adapta a la planta cuadrada de la planta baja. El cuerpo de la planta baja reproduce el esquema de doble muro que Domènech ya había utilizado en el Café-restaurante El Castillo de los Tres Dragones, e introduce la escalera. Al llegar a la torre circular la escalera pasa por la parte central del cuerpo con un desarrollo helicoidal, hasta atravesar el depósito por la planta anular y acceder a la cubierta.

Los espacios interiores han sido muy modificados, sobre todo cuando fueron reformados en 1923 por Domènech i Roura. También en 1928, cuando se añadió una segunda planta a los cuerpos laterales para ganar más espacio. Con el paso de los años, los espacios libres en planta baja entre los diversos cuerpos también han sido construidos, alterando bastante el edificio. Actualmente mantiene su uso administrativo.

Cronología de intervenciones más significativas:
en preparación – Consolidación

A ambos lados del eje transversal había los pabellones del Pensionado de Tercera Clase y Beneficencia. Los correspondientes a los hombres fueron los primeros en construirse, entre 1898 y 1902, e inicialmente se alojaron en ellos todas las categorías de enfermos. Tanto beneficencia como tercera clase siguieron el mismo proyecto, que se repitió para un segundo pabellón de beneficencia para mujeres en 1910-1912.

Son edificios de planta baja, piso y espacio bajo cubierta, con tejado a dos aguas. La planta está formada por un cuerpo longitudinal de donde salen tres cuerpos rectangulares, dos en los extremos y uno más pequeño en la parte central. En la planta baja hay una entrada principal con el núcleo de escaleras y los servicios comunes diurnos (como los cuartos de estar y el comedor), mientras que en la planta superior se encuentran los dormitorios comunitarios. En los puntos de confluencia entre el cuerpo longitudinal y los transversales se situaban las estancias de vigilancia, desde las que se podían controlar hasta cinco espacios distintos. En estas salas, además, se encontraban los mandos para la iluminación eléctrica y las llaves de paso del agua corriente de los baños, con lo que se evitaba que los enfermos pudieran accionar estos mecanismos. La ventilación de los dormitorios está muy estudiada a través de las ventanas, celosías en fachada y chimeneas hacia cubiertas, una triple ventilación que se ha destacado en artículos contemporáneos. Las fachadas siguen la composición del conjunto: zócalo de piedra, obra vista para los paramentos, elementos de piedra ornamentales y paneles cerámicos de color blanco y azul. La fachada posterior da a un jardín reservado a los enfermos de cada edificio, con unas terrazas en voladizo en el primer piso.

Actualmente estos edificios permanecen en uso, con función hospitalaria, y no pueden visitarse.

Cronología de las intervenciones más significativas:

El edificio del Pensionado de Primera Clase (actualmente pabellón de los Distinguidos) debía constituir una importante fuente de ingresos para la institución, pero su elevado coste de construcción conllevó su realización por fases. En el año 1900 se inició la construcción de un extremo del edificio, que empezó a utilizarse en 1902 y recibió el nombre de «chalé norte», puesto que era un edificio aislado en medio del jardín. En 1903 se empezó el otro extremo, que se finalizó en 1905 y recibió el nombre de «chalé sur». Finalmente, en 1905 se inició el cuerpo central, que se finalizó en 1908.

Este edificio es más grande que el resto de los pabellones, con planta semisótano, planta baja y tres pisos. La estructura consiste en muros de carga de ladrillo y forjados con vigas metálicas. Solo las grandes salas comunes de la planta baja, con espacios a doble altura, presentan bóveda catalana, ricamente decorada, en un ensayo de su posterior trabajo en el Hospital de San Pablo. La planta buhardilla también es abovedada, sin decoración porque estaba destinada a servicios, aunque finalmente se habilitaron habitaciones. Las fachadas están mucho más decoradas que en el resto de los edificios, con grandes paneles cerámicos, vidrieras y escultura aplicada de gran calidad. Entre los elementos decorativos puede apreciarse un riquísimo repertorio de representaciones vegetales, entre las que destaca la rosa de Reus. La fachada principal, que da la bienvenida desde el portal de los Carros o desde el pabellón de Servicios Generales, tiene función representativa. Grandes ventanales iluminan los espacios nobles del interior, de doble altura. Sin embargo, la fachada posterior es de cariz más privado y está menos decorada: amplias galerías que se abren y se convierten en terrazas, un porche en la planta baja y una azotea en la parte superior.

La distribución y los acabados de los interiores se inspiran en los interiores burgueses de la época: recibidor, salón, sala de juegos, office, comedor, biblioteca, habitaciones… También cuenta con una cámara oscura para el revelado de fotografías. Todo está diseñado y decorado profusamente en lenguaje modernista, al gusto de la época y del estatus de los ocupantes: pavimentos cerámicos, mosaicos, vidrieras, ebanistería, mobiliario, estucados, esgrafiados, lámparas, etc. Desde el vestíbulo de entrada central se accede a la escalera que comunica todas las plantas, con arrimaderos cerámicos y sin pasamanos por exigencias de seguridad. En la planta baja se sitúan los espacios comunes, en las dos plantas superiores los dormitorios y en la última planta los espacios de servicio. El espacio más imponente es el salón, donde se utiliza la solución constructiva del balcón corrido interior, marcando el nivel del primer piso, con balaustres de fuste de vidrio parecidos a los del Palau de la Música Catalana. Por las coloreadas vidrieras entra la natural filtrada.

Los dormitorios se disponen longitudinalmente, y en este pabellón eran individuales (en lugar de salas comunitarias). En los extremos de las galerías se encuentran los cuartos de baño y los aseos de uso común. Las habitaciones del primer piso se agrupan de tres en tres alrededor de una sala para recibir a las visitas y donde se situaba el vigilante. En los cuerpos extremos, los que inicialmente habían sido los «chalés», las estancias son más lujosas: se alojaba a un solo enfermo por planta, con dormitorio, comedor, aseo y servicio de vigilancia.

Este pabellón está restaurado y actualmente puede visitarse.

Cronología de intervenciones más significativas:
en preparación – Consolidación

Dado el aumento del número de enfermos, se decidió trasladar la lavandería por falta de espacio. Este nuevo pabellón, no previsto inicialmente, se construyó junto a Beneficencia y Epilépticos, donde habría tenido que construirse la enfermería de hombres e infecciosos, hacia 1911-1912. En él debía llevarse a cabo el lavado de los tejidos y su desinfección mediante una estufa especial, así como su secado, planchado y almacenamiento.

La tipología arquitectónica utilizada prefigura la que más adelante se utilizará para las bodegas cooperativas en Cataluña (que inicia Pere Roura con la Bodega Cooperativa de L’Espluga de Francolí en 1913), las denominadas catedrales del vino.

La estructura del edificio consiste en una nave rectangular cubierta con siete arcos diafragma de ladrillo de perfil ojival calado, que sustentan una cubierta a dos aguas. En las fachadas se marcan las pilastras ataludadas y unidas entre sí mediante arcos escarzanos. La parte superior de los entrepaños, entre las pilastras, muestra amplios ventanales, y la iluminación natural es reforzada por el gran ventanal de la testera sur, hoy cegado. El edificio no presenta cerámica decorativa.

Durante cierto tiempo se utilizó para acoger las actuaciones teatrales que se realizaban en el recinto. Cuando en 1934 se construyó el teatro del instituto, quedó libre y una parte del edificio se habilitó como capilla, con proyecto de Domènech i Roura. Actualmente, la parte que queda libre se utiliza como espacio para la realización de talleres ocupacionales.

Cronología de intervenciones más significativas:
en preparación – Consolidación

Con el paso del tiempo, Domènech i Montaner dio más responsabilidad a su hijo. Pere Domènech se tituló en 1904 y su participación se documenta a partir de 1906, con sus visitas periódicas a la obra. También se encargaba de buena parte de las relaciones con los industriales. Tras la muerte de su padre en 1923, proyectó los edificios de nueva creación: la vivienda del médico subdirector y del sacerdote titular del centro, la ampliación del primer piso del pabellón de Servicios Generales, el Plan de Ensanche para el instituto en 1930, etc.

Cronograma

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