FORMACIÓN

ESTUDIOS

La formación de Domènech i Montaner se caracteriza desde sus inicios por la erudición de su entorno, desde la escuela Galavotti de Barcelona hasta las universidades de Barcelona y Madrid, donde estudió Ciencias Exactas y Arquitectura, con un intento frustrado de estancia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma.

Su formación reglada se inició en la escuela de Guillermo Luis Galavotti, situada en la esquina del Carrer Nou de Sant Francesc con Escudellers, muy cerca del domicilio familiar y del taller de encuadernación de su padre. Allí realizó los estudios de Primera Enseñanza hasta el curso 1860-1861.

A los doce años comenzó los estudios de Segunda Enseñanza, que terminó al obtener el Bachiller en Artes por el Instituto de Barcelona en el curso 1865-1866. La propia escuela Galavotti ofrecía enseñanza privada para los hijos de la clase media barcelonesa que quisieran evitar la masificación que se producía en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Provincia de Barcelona, vinculado a la Universidad de Barcelona. La escuela Galavotti era un centro docente de gran categoría gracias a su profesorado, entre cuyos miembros se contaban Francesc Xavier Llorens i Barba, Joaquim Rubió i Ors, Antoni Estalella y Josep Coll i Vehí, entre otros, profesores que compaginaban la docencia en la universidad con las clases de bachillerato y que preparaban a los alumnos para realizar los exámenes en el Instituto.

En ese entorno erudito, las mejores notas del expediente académico de Domènech son las de Geometría Descriptiva e Historia General y Particular de España. Durante esos cursos también se matricula de unas asignaturas de la especialidad de Enseñanza del Dibujo de Aplicación en la Escuela de Bellas Artes, con sede en el mismo edificio que el Instituto, si bien no llega a cursar la especialización completa.

Una vez terminada la Segunda Enseñanza, a los diecisiete años, accede a la Universidad de Barcelona para estudiar la carrera de Ciencias Exactas. La universidad, instalada desde que desapareciera la de Cervera en 1842 en el antiguo convento del Carmen, que se hallaba en un estado muy precario, no fue trasladada a la nueva sede proyectada por el arquitecto Elías Rogent hasta 1872. Domènech cursa las distintas asignaturas de la carrera entre los años 1866 y 1869, y en 1870 obtiene el título de Ciencias Exactas. Ese año de diferencia entre el final de los estudios y la obtención del título se debe a que en el curso 1869-1870 inició estudios en la recién creada Escuela de Arquitectura de Barcelona, largo tiempo reivindicada. Hasta ese momento, en el Estado español el título de arquitecto solo podía obtenerse en la Escuela de Arquitectura de Madrid. En Barcelona se había intentado en varias ocasiones introducir las enseñanzas de arquitectura: a través de la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona, conocida como la Llotja (la Lonja) y fundada en 1775 por la Junta Particular de Comercio de Barcelona, o también a través de la Clase de Arquitectura creada en 1817 por Antoni Celles, que dependía de la Academia de San Fernando y que en 1850 se convertiría en la Academia Provincial de Bellas Artes de Barcelona (la actual Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi), pero que tan solo podía expedir el título de maestro de obras. De ahí que la mayor parte de los arquitectos catalanes cursasen primero los estudios de maestro de obras en Barcelona y posteriormente se trasladaran a Madrid para completar sus estudios y obtener el título de arquitectos. Pero Domènech no llega a realizar todos los exámenes de las asignaturas cursadas, probablemente debido a la inseguridad de la Escuela de Barcelona en aquel momento, ya que no expidió títulos oficiales hasta 1875.

A pesar de que Domènech había iniciado sus estudios de arquitectura en Barcelona, en el curso 1870-1871 se matricula en la Escuela Especial de Ingenieros de Madrid. Convalida alguna asignatura, aprueba el examen inicial y combina la matrícula de las asignaturas del primer curso con alguna materia de la Facultad de Ciencias de Madrid.

Se desconoce el motivo, pero no consta que aprobase ninguna asignatura y al año siguiente cambia de orientación profesional para retomar los estudios de arquitectura, esta vez en la Escuela Especial de Arquitectura de Madrid. Hay que tener en cuenta que Domènech se ve inmerso en el período convulso de aplicación de la libertad de enseñanza derivada de la Ley Moyano. Los planes de estudios de las universidades se fueron sucediendo, y se permitía a los alumnos elegir su currículo sin tener que seguir un itinerario preestablecido, así como presentarse a los exámenes de una asignatura sin haber asistido a las clases. Se conserva abundante documentación administrativa sobre la convalidación de asignaturas entre varios de los estudios de Domènech, desde el Instituto hasta la Universidad, para completar su currículo escolar. Finalmente, obtuvo el título de arquitecto el 13 de diciembre de 1873, cuando no tenía todavía veinticuatro años. Los estudios cursados en la Escuela de Arquitectura de Madrid marcarán sus primeras manifestaciones artísticas, sobre todo en sus primeros años de ejercicio profesional, no solo con el uso de soluciones características del arte mudéjar y castellano (tanto en la vertiente de arquitectura como en la de artes gráficas), sino también y en especial con la recuperación de los estilos históricos para llegar a un lenguaje propio, una arquitectura nacional.

Una vez terminados los estudios, sigue en Madrid y se prepara para la beca del pensionado de la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Dicho pensionado becaba una estancia de tres años en el extranjero, de los cuales como mínimo uno debía pasarse en Roma y el resto podía emplearse viajando a otros países. Domènech se presenta a las pruebas, realiza los dos primeros exámenes para obtener la beca y en ambos logra la mejor calificación. No obstante, las circunstancias familiares tras la muerte de su padre, en agosto de 1874, le llevan a regresar a Barcelona para ayudar en la empresa de encuadernación y a abandonar los exámenes para la beca.

Los estudios de Domènech no consistieron únicamente en obtener un título universitario, sino que sus conocimientos se fueron complementando a lo largo de los años con una formación continua, en gran parte sustentada por una nutridísima biblioteca personal. Los tres pilares conceptuales de la biblioteca son principalmente los siguientes: libros de historia del arte y de la arquitectura, libros técnicos o textos teóricos sobre arquitectura, pero también, entre muchos otros temas, volúmenes dedicados a heráldica, barcos, armas medievales, técnicas de irrigación agrícola, guías de viaje, catálogos de exposiciones, volúmenes literarios, etc. La biblioteca contiene ejemplares en catalán, castellano, alemán, francés, inglés y, en menor medida, algún otro idioma europeo.

Del ámbito de la historia del arte y de la arquitectura, hay en su biblioteca desde las publicaciones del medievalista francés Jean-Auguste Brutails sobre el arte románico del Rosellón, que le sirvieron de ejemplo para sus estudios sobre dicho estilo, hasta las historias del arte de Perrot, Dieulafoy, Dahrembert y muchos otros. No faltan tampoco los volúmenes de Viollet-le-Duc, que tanta influencia ejercieron sobre los arquitectos catalanes de la época. Como curiosidad, tenemos libros sobre japonismo, manuales franceses y alemanes de arte persa, griego, romano, árabe y barroco o la magnífica colección de librillos The Masterpieces, editados por Gowans & Gray, que más adelante imitaría la editorial Montaner y Simón. También es evidente la relación entre estos textos básicos y la labor que desarrolló Domènech como director y autor de Historia general del arte, también de la editorial Montaner y Simón.

Los numerosos libros técnicos contenidos en la biblioteca, de un altísimo nivel profesional, abrieron a Domènech un campo de novedades constructivas y tipológicas muy útiles. Así, por ejemplo, había varios volúmenes en alemán, inglés y castellano sobre tipologías hospitalarias, que Domènech citaría como fuente de estudio para sus propuestas del futuro hospital de San Pablo. Dichos libros técnicos o científicos abarcan tres ramas: la de técnicas que relacionan la construcción con la representación gráfica (estereotomía, topografía, construcción), la del cálculo y diseño de estructuras y la de instalaciones aplicadas a la arquitectura (acústica, óptica aplicada, electricidad, iluminación, etc.).

Finalmente, el apartado de textos teóricos de arquitectura contiene volúmenes de Viollet-le-Duc, Durand y Taine, que posiblemente influenciaron a Domènech para elaborar la tesis recogida en el artículo «En busca de una arquitectura nacional».

La biblioteca personal de Domènech, o lo que de ella se ha conservado, se enc   uentra actualmente en el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) gracias a la donación que hizo la familia de su legado.

LOS VIAJES

Los viajes de estudios eran parte de la formación de los arquitectos de la época. En un momento en el que la transmisión del conocimiento tenía pocas vías de comunicación, básicamente a partir de libros y revistas especializadas y con métodos de representación gráfica limitados, los viajes y el contacto directo con la arquitectura eran la única opción.

La historiografía sobre Domènech recoge viajes por Europa con su socio y amigo Josep Vilaseca, pero no hay constancia documental de que los realizase tras terminar los estudios, lo cual probablemente solo hizo Vilaseca. Sí se ha demostrado que hacia 1879 los dos arquitectos visitaron varios países europeos con la finalidad de conocer edificios de tipología similar a su proyecto de las Instituciones Provinciales. Visitaron Suiza, Francia, Alemania, Austria e Italia.

Posteriormente, Domènech seguiría realizado viajes, aprovechando cuestiones de trabajo o de ocio, para conocer de primera mano la arquitectura histórica y contemporánea de España y de Europa. En su archivo se conservan muchas postales de aquellos viajes, y algunos de ellos también quedaron plasmados en su diario. Asimismo, las expediciones que realizó para descubrir el románico catalán quedaron recogidas en sus apuntes de docente, con un gran número de fichas descriptivas y placas fotográficas de gran calidad.

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