DOMENECH DOCENTE

Domènech i Montaner estuvo vinculado a la Escuela de Arquitectura de Barcelona durante cuarenta y cinco años, primero como profesor y después como director, cargo que ocupó durante veinte años. Su influencia fue decisiva en las nuevas generaciones de profesionales formados en sus aulas.

La Escuela Politécnica de Barcelona, donde entre otras disciplinas artísticas y técnicas se impartían los estudios de arquitectura, se constituyó en septiembre de 1869 y cerró sus puertas en agosto de 1870. A pesar de tal brevedad, sirvió de precedente para crear la Escuela Superior de Arquitectura, que abrió en 1871 con los mismos profesores que tenía en aquel momento la Escuela de Maestros de Obras, bajo la dirección de Elies Rogent. La escuela dependía de la Academia Provincial de Bellas Artes de Barcelona y se ubicaba en el edificio de la Lonja.

La nueva Escuela Especial de Arquitectura se trasladó a las dependencias del nuevo edificio de la Universidad de Barcelona en 1874, y un año después se le reconoció de forma definitiva la capacidad de otorgar títulos oficiales, equiparables a los expedidos por la Escuela de Madrid.

Precisamente en 1875, Domènech i Montaner ingresó como catedrático interino, lo mismo que su amigo y socio Josep Vilaseca. También obtuvo el cargo de secretario. Sus primeras asignaturas fueron Topografía y Mineralogía, y Química Aplicada. En 1877, siguiendo las directrices del Plan de Estudios de Madrid, esas asignaturas se transformaron en Aplicaciones de las ciencias físico-naturales a la arquitectura. Se conserva documentación del programa de la asignatura realizado por Domènech, en la que se detallan los aspectos técnicos más avanzados de la época para su aplicación en arquitectura, algo que él mismo hizo a lo largo de su carrera profesional: acústica, iluminación de edificios (natural y artificial), telegrafía, calefacción, ventilación, abastecimiento de agua, evacuación de aguas residuales, etc.

En 1884 Domènech solicitó la cátedra de Conocimiento de Materiales y de Aplicaciones de las ciencias físico-naturales a la arquitectura en la Escuela de Madrid, pero no le fue adjudicada.

En 1897 empezó a dar clases de Proyectos en segundo y tercer curso, sustituyendo a Elies Rogent, de baja por enfermedad. Desde 1875 hasta 1899, fecha en que fue nombrado catedrático numerario de Teoría y Composición de Edificios, Domènech continuó con una plaza de categoría interina por problemas burocráticos entre la Diputación de Barcelona y el Estado.

En 1900 fue nombrado director de la Escuela, sucediendo a Joan Torras. Sin embargo, al ganar las elecciones con la Lliga Regionalista y obtener el cargo de diputado en Madrid no podía ejercer ambas funciones, por lo que renunció al puesto y, entre 1901 y 1904, fue sustituido por Joan Torras. Terminada su etapa política, Domènech retomó su trabajo como director, y hasta su jubilación. Desde la dirección imprimió su propia personalidad a la definición del proyecto pedagógico de los estudios de arquitectura, y no solo en cuanto a la docencia sino también en relación con el ejercicio profesional. De ahí deriva la denominada Escuela de Barcelona, de forma parecida a lo que Otto Wagner hizo en Viena, o Berlage en Ámsterdam.

VIAJES PARA DESCUBRIR EL ROMÁNICO

Siguiendo las enseñanzas recibidas en la Escuela de Madrid y en el marco de la corriente de la época, Domènech instauró la excursión científica como actividad didáctica para los alumnos. La historia de la arquitectura aportaba unos conocimientos que después podrían aplicarse a los proyectos profesionales, y no solo se realizaba una simple visita, sino que se levantaban planos y se realizaban dibujos, fotografías, fichas descriptivas, etc. Domènech se dedicó en especial al estudio de la arquitectura medieval catalana. Entre 1901 y 1905 organizó salidas con sus alumnos (y los de su compañero Gallissà) y recorrieron la geografía de Cataluña y la Cataluña del Norte. El objetivo era publicar un estudio sobre el románico catalán, aunque finalmente no se llevó a cabo. Puig i Cadafalch se le adelantó y, entre 1909 y 1918, publicó L’arquitectura romànica a Catalunya, bajo las directrices del Instituto de Estudios Catalanes (IEC). Todos los trabajos que Domènech había realizado hasta el momento quedaron en suspenso.

SALONES DE ARQUITECTURA

La Sociedad Central (el actual Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España) promovió la creación de una exposición de arquitectura, desvinculándose de las anteriores, organizadas como simples secciones incluidas en Bellas Artes. Se trataba de exponer el resultado del concurso de la Sociedad Española de Amigos del Arte sobre arquitectura, junto a otros trabajos de arquitectos y escuelas de arquitectura. El Ministerio de Educación encargó a Domènech la selección de los proyectos que representarían a la Escuela de Barcelona en la exposición de 1911. Dicha selección refleja la mentalidad abierta del arquitecto: los proyectos expuestos

–algunos de ellos de futuros arquitectos de renombre, como Eusebi Bona o F. de P. Nebot– presentaban lenguajes diversos, ajenos al estilo del profesor.

En 1916 tuvo lugar una nueva edición del Salón, esta vez en Barcelona. La Escuela de Barcelona aportó muchos participantes, que no solo presentaron proyectos de fin de carrera, sino también ejercicios de copias de detalles, modelados en barro, construcción, mecánica racional o flora y fauna. También se expusieron los trabajos resultantes de las excursiones científicas a Poblet, Valencia o Tarragona.

Domènech se jubiló en septiembre de 1920. En una emotiva nota, la Junta de Profesores, representada por su sucesor en el cargo Joaquim Bassegoda i Amigó, le nombró director honorario de la Escuela, con voz y voto en el claustro, insigne catedrático y profesor electo.

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